Concejal de Bogotá. Nací en Bogotá en los años ochenta y como muchos viví en otras latitudes antes de regresar para formarme como abogado en la Universidad del Rosario y emprender este camino que es la vida, en una ciudad tan maravillosa y compleja como lo es Bogotá.

Tengo la fortuna de contar con una familia numerosa y bonita, oriunda del Eje Cafetero y la costa Caribe, y a la vez, la suerte de haber construido en Bogotá lazos importantes desde hace más de una década; ellos, mis compañeros, las personas con las que he coincidido, mis amigos, me han hecho sentir en casa.

A Bogotá llegué con unas bases familiares sólidas que agradezco. De mi papá aprendí a ser honesto y buen ciudadano, él me inculcó el gusto por el estudio y por la lectura, y también a enfrentarme a la vida con optimismo y a ser un "bacán" como dicen mis amigos.

De mi mamá aprendí el valor del trabajo duro y la capacidad de servirle a los demás desinteresadamente, dos enseñanzas que me han servido mucho en estos 12 años que he participado en lo público, pues me he convertido en un apasionado por trabajar con las personas, conocer sus sueños, esperanzas, retos y dificultades.

Servirle a los demás es lo que me motiva a salir a la calle a escuchar a los ciudadanos y a construir con ellos la idea de ciudad que queremos dejarle a nuestros hijos.

Desde que inicié la universidad tuve siempre interés por lo político y lo social, junto con mis compañeros ganamos varias elecciones al Consejo Estudiantil con el propósito de inspirar a otros a pensar y hacerle frente a los retos más importantes del país, así como a movilizarnos para conseguir recursos, para que en medio de las dificultades económicas algunas personas que lo necesitaban continuaran estudiando.

Me preparé profesionalmente como abogado, fui servidor público durante varios años y asumí grandes responsabilidades para contratar y hacer seguimiento a los más ambiciosos proyectos de país, y también para vigilar el correcto destino de los recursos públicos de los bogotanos en la Contraloría Distrital.

Durante todo este tiempo hice equipo con varias personas con los que compartimos los mismos ideales de servicio público, proceso en el cual conocí a Carlos Fernando Galán, quien me invitó a hacer parte del movimiento Bogotá Para La Gente y ha sido una de las personas que me ha enseñado que sí se puede, cuando se quiere, hacer política de la buena, siempre y cuando sea con disciplina, preparación y honestidad.

Estoy convencido de que la política en Bogotá debe renovarse y asumí ese reto, no solo porque soy joven, sino porque me he preparado para eso. Encontrarme con otros que tienen también la idea de hacer política para servirle a los demás y no para servirse a sí mismos, como decía Luis Carlos Galán, me motivó a ser candidato al Concejo y hoy Concejal de Bogotá, para trabajar por una Bogotá segura, sostenible y dinámica. Una ciudad para vivir y no solo para sobrevivir.

Este soy yo, un ciudadano que anda a pie, en bici, que tomó la decisión de servir a los demás como vocación y propósito de vida, y que ha podido construir un equipo alrededor de un proyecto sólido para hacer de Bogotá una ciudad para la gente.